jueves, 8 de octubre de 2015

Un cielo en el espejo





   Un paseo por la playa era una pérdida de zapatos, una tortura deseada, un dulce desastre con pies sin cabeza. Con ello llegaría el todo lo que podríamos haber sido tú y yo, si no fuéramos tú y yo.

   Llamaba el frío invierno a las ventanas y traía un silencioso aire. No fue excusa para quitarme los guantes y darte la mano. Sin lluvia que nos dejara en casa, fueron pasando los minutos. Una parada tras otra en los cafés de la ciudad se convirtieron en sal y limón durante la noche. Los dueños de la calle nos dieron permiso para pasar, gritar y bailar mientras la luna desenchufaba las farolas a nuestro paso. Todas las luces mudaron la piel para ser sombras. Qué golfas mis manos y qué bien tu voz pidiendo más. El buenos días estaba de nuestra parte, sin duda.

   Todo lo que podríamos haber sido tú y yo, si tú hubieses mirado al cielo, espejo de tus ojos, y yo hubiese cerrado el libro a tiempo, sin haber pasado la página.















martes, 18 de agosto de 2015

Al oído





    Superior a las fuerzas de los imperios y a las de una madre. Como soles de noche y de día, donde se busca el medio lleno de los vasos para tildar cada uno de sus lunares. Con una palanca de cambios como eje del mundo, como la resaca de mañana cuando el sueño acabe de empezar. Fue imposible de atrapar, pues ni el mismísimo silencio la vio nacer. Dicen algunos antiguos libros que no hay palabras para poderla nombrar, porque anda para perderse.

   La duda ahora es si abrochar el último de los botones de mi camisa. Asomas a un lado del espejo y dices que no hay mejor canción juntos que la de nuestro habla y escucha, que las golondrinas se posan en el cableado de la calle para vernos pasar, esperando pan para hoy y ya veremos mañana. Que exprimamos los bordillos de las aceras hasta terminar de recorrer los mapas, que se quejen los vecinos de madrugada por el chillar de las voces a carcajadas, que le demos la vuelta al reloj cuando caiga toda la arena y no queden momentos de tira y afloja.

   Susurrando al oído el secreto de las fotos, para que nadie sepa que no fui yo quien escribió esto, ni tú la que posaste desnuda.









viernes, 10 de julio de 2015

Lobos





   Llaman las malas palabras por la puerta de atrás, diciendo que se les abra para poder matar. Donde viven los días sin ganas de andar y calmar al viento. Ya no se tiran los dados al azar, pues vale más un abrazo a tiempo, que un perdón tardar.

   Corría a buscarla ansioso, los niños del cole no se portaban demasiado bien. Una vez más comenzaba el juego preferido de las sombras, imitando todo lo que se movía. Qué mentirosos fueron los árboles al decir que por allí no pasaste. Pude ver cómo me mirabas desde lejos, como si no nos conociéramos y, sin embargo, qué bien sabías. Dime dónde estarás cuando el sol toque el agua y los lobos salgan a llamarte.

   Nos encanta quedarnos hasta tarde y que vuelen los lunares al cielo lunar, como dos gatos que cruzan sin mirar. Pintadas tus uñas sobre la mesa y un sí a que estaremos de camino a nosotros. Sigue dándome vida con el abrir de cada persiana, que le contaré a los planes que vamos juntos porque, sin ti, no hay quién.












jueves, 7 de mayo de 2015

Chica





    Solo Dios sabe lo que me echaré de menos cuando no estés para acompañar a este sin nombre a la sala de espera de deseos cumplidos, de vasos medio vacíos, de películas sin terminar. En el salón de casa estarán las fotos de los niños sin conocerse, de un cielo unido por estrellas ardientes. Quién diría que ahora tus pasos están ausentes, que mis días están sin luna en la fuente. Se acabarán los caramelos de abuelo y los consejos de padre. Daremos lugar a un pensamiento al aire en salud al otro, a besos regalados en cada nuevo encuentro, a canciones en el hueco del ascensor de nuestro piso inexistente. Vendrá una nueva mesa donde apoyar la cerveza, donde llegar puntual, donde encajar la puerta para estar pendientes.

   El ojalá como nueva palabra en nuestro vocabulario y gestos en nosotros para siempre. Chica, qué bueno fue no tenerte.









domingo, 22 de marzo de 2015

Fan





   Saben los traviesos que más necesitan de perdón, perdonar . Dicen los que no tienen, que comparten porque entienden el no tener. Corren los críos calle abajo porque la pelota no espera. Vienen los años y curan los engaños de cielos nublados y cristales de empaño. Piden los vagos dos fines de semana cada siete días y un festivo. Traicionan los infieles en los hoteles de cinco estrellados. Coches de diablos patrullan la noche oscura en busca de perros sin amo.

   Contados los días hasta el final, te cedí todos. Cantaron los sapos que llevabas un saco donde guardabas las ganas de ganar aquella partida a los dados. Porque el colapso del mundo nos pilló sin ropa en casa cuando era un desierto. Que cada año te acuerdes de mí como yo lo hacía cuando solo me quedaban las canciones de quedarse despierto. Regresaron las sillas vacías, las flores sin pétalos del sí, las noches sin días, los soles sin luna, las "o" sin Marías.

   Vete, dijiste, y los vecinos escucharon un portazo de adiós amargo y escuela sin salir temprano. Negándome que eres fan de los mortales porque ellos tienen lo que a ti nunca te llegará.


 






jueves, 19 de febrero de 2015

La ventana




   Es la primera vez que me asomo a esta ventana, desde donde se ven los taxis parar y los pájaros negros llaman. Dime que el aire pasará limpio y así tocará mi cara. Si viene la luna, será una buena noche en la que encuentre un hueco donde quedarme eterno. Mis dientes saldrán a sonreír al mundo. Quisiera perderme para siempre sin mirar atrás y que cuando me encuentren, volvamos a empezar. Qué bueno ser tan niños y pedir perdón sin más.

   No importa que salpiquen los charcos, ni las manzanas mordidas a destiempo. Jugando a los malos en cada tienda de patatas fritas y sin pagar salir corriendo por las calles sin dueño. Una guitarra en la plaza pidiendo unas monedas al cesto, un minuto de silencio, un día sin suelo, un trozo de pan, un sueño perfecto, un techo que no moje la ilusión de sus manos. 

   Vendrá un naranja cielo para despedir este día, que se va a la cama hasta que vuelva a verte por primera vez en mi ventana.







domingo, 1 de febrero de 2015

Ayer




   Fueron tres las noches que la luna me acompañó al lago sin nombre, donde iban las dudas cogidas de imperdibles a su camisa de cuadros. Ya lo decía un Don usted, que esperando de pie quitaba de los charcos toda la sed. Siempre jugando con los hilos de mi imaginación para llegar a una mejor primavera con vino en la mesa. Perdido en la azotea de mi pequeño piso sin puerta, en esta altura como un saxofón esquinado en la noche más jazz de la estantería.

   Dicen los callejones que le has quitado a todos los ladrones las ganas de recoger sin siembra, que no se atreven a decir tu nombre por temor a que fueses ese papel que se mueve con el viento. Se ha ido el sol y estás a punto de salir a ocupar el cielo. Los fantasmas comienzan a colarse entre las sabanas y la luz se apunta en la factura de las luciérnagas que ahora vuelan. Devuelve los requiebros que las chicas te reclaman y vuelve todas las noches a ser un puzzle sin receta.

   Supongo que serás culpable de mi locura hasta que hable por última vez. Por eso, cuando me vaya, diré que me quedo con tu mirada pidiendo un poco más de mí y de ayer.