jueves, 7 de mayo de 2015

Chica





    Solo Dios sabe lo que me echaré de menos cuando no estés para acompañar a este sin nombre a la sala de espera de deseos cumplidos, de vasos medio vacíos, de películas sin terminar. En el salón de casa estarán las fotos de los niños sin conocerse, de un cielo unido por estrellas ardientes. Quién diría que ahora tus pasos están ausentes, que mis días están sin luna en la fuente. Se acabarán los caramelos de abuelo y los consejos de padre. Daremos lugar a un pensamiento al aire en salud al otro, a besos regalados en cada nuevo encuentro, a canciones en el hueco del ascensor de nuestro piso inexistente. Vendrá una nueva mesa donde apoyar la cerveza, donde llegar puntual, donde encajar la puerta para estar pendientes.

   El ojalá como nueva palabra en nuestro vocabulario y gestos en nosotros para siempre. Chica, qué bueno fue no tenerte.









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