Saben los traviesos que más necesitan de perdón, perdonar . Dicen los que no tienen, que comparten porque entienden el no tener. Corren los críos calle abajo porque la pelota no espera. Vienen los años y curan los engaños de cielos nublados y cristales de empaño. Piden los vagos dos fines de semana cada siete días y un festivo. Traicionan los infieles en los hoteles de cinco estrellados. Coches de diablos patrullan la noche oscura en busca de perros sin amo.
Contados los días hasta el final, te cedí todos. Cantaron los sapos que llevabas un saco donde guardabas las ganas de ganar aquella partida a los dados. Porque el colapso del mundo nos pilló sin ropa en casa cuando era un desierto. Que cada año te acuerdes de mí como yo lo hacía cuando solo me quedaban las canciones de quedarse despierto. Regresaron las sillas vacías, las flores sin pétalos del sí, las noches sin días, los soles sin luna, las "o" sin Marías.
Vete, dijiste, y los vecinos escucharon un portazo de adiós amargo y escuela sin salir temprano. Negándome que eres fan de los mortales porque ellos tienen lo que a ti nunca te llegará.

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