lunes, 23 de enero de 2012

Piezas sueltas


La echó de menos durante miles de besos. El tiempo que pasaron con anterioridad juntos no perdonaba, volvería a estar colado por ella, por sus costillas, por su espalda, por sus pies.

Fuera hacía frío, aún así se quitó los guantes para darle la mano:

-Estás muy callado cariño. ¿Te pasa algo?

-No, no... Sólo disfruto del momento. Oye...

-Dime.

-¿Seguirás queriéndome por la mañana?

-Y por la tarde también.

Era tal el amor, que se podía tocar, apenas susurrabas su nombre, se desvanecía en el aire. Tal vez por eso permanecieron callados durante un buen rato. Eso sí, él había hecho al uno para el otro.

sábado, 14 de enero de 2012

Enero


   Me preguntaron qué te diría, si supiera que puedes oírme. Dije que eso siempre lo habías sabido: Te quiero.
   No sé si está bien todo lo que hago últimamente, pero no quería perderme la oportunidad de seguir llamándote "amor".

   Soñé que íbamos a Barcelona, Villefranche, Florencia... Roma.
Dios... Como te echo de menos.

    Siempre quise saber qué pensarías de mis canas, qué te había parecido la película y si para ti también se paraba el mundo cuando pasábamos tiempo juntos.
Aunque ya no esté para salir corriendo detrás de ti y hacernos cosquillas, siempre quise que supieses que me hacías feliz con solo saber que existías.

    Aquí todo sigue igual, no te perdiste nada en los últimos meses, cambiaron algunos cuadros y se respira otra felicidad.

    Hasta el lunes, otra vez.