domingo, 19 de agosto de 2012

Hojas sueltas



 La arena no quema desde hace rato, el sol anaranjado se va. Es hora de abrir los brazos hacia el cielo, cerrar los ojos y empezar a caminar.

Me encanta perderme. Llevo horas dando vueltas por este lugar lleno de árboles y fondo oscuro.
Hace más frío de lo normal, suerte que traje una sudadera a juego con la media luna. 
No saber lo que puedo encontrar más adelante es lo que me mueve a seguir caminando, hasta que aparece. 
¿Por qué la conozco? Jamás la vi, nunca compartí con ella ni un momento de mi vida, entró en juego esa sensación de que conoces a una persona desde mucho antes de verla por primera vez. 

-Ven, siéntate.

Esa voz... Esa voz cargada de tranquilidad y azúcar. 

-¿Sabes dónde está mi casa? ¿Me llevas? 

No soy capaz de contestar. Me siento paralizado, obligado a escuchar callado.
Desvía la mirada hacia delante y vuelve a hablar.

-Ahora que lo recuerdo, anoche estuve contando las estrellas. Se han llevado tres. Pensé en hacer una pulsera con las que quedaban. -se recogía el mechón de cabellos que le caía en la frente. -Algún día podré regalártela.











sábado, 14 de julio de 2012

Equinoccio



  Todos tenemos un navío en el mar Caribe, una campanilla que cuida de nosotros.
También tuvimos que escoger alguna vez entre lobos o vampiros, entre morenas o rubias.
¿Y aquella vez que estuvimos tumbados en la playa?

Las heridas que madre curaba con besos y sana sana, los meses de verano eternos cuando niños.
Fuimos corazón satélite de alguien, amigos de quien compartía el palo de regaliz rojo.

Los besos regalados para los que decían verdades a medias, largas esperas para que llegase.
Canciones como leyes universales.

O eso de -odio en el pecho y amor en la sien-, y aquello de -nuevos días y buenos besos-.

Al fin y al cabo siempre queda la pregunta de dónde estaremos dentro de 365 días.
Esperaba poder escribir que daba igual el sitio, mientras estuvieses aquí conmigo, pero prefiero reventar esquemas y decir que te espero después de cenar sentado en un sueño.


Las cosas ocurren por algo...
      
                                            
                                                                                         ... Lunas noches.

lunes, 18 de junio de 2012

Manzanas


 Cerca de uno de los principios, cuando las nubes se abren.
Ojos brillantes en esa noche, todos miran desde arriba lo que ocurre.
El claro aún queda lejos y hacia el cielo se envían dentelladas a su pecho que rápido palpita.
Carreras entre los pinares oscuros, el suelo frío y los pies desnudos. Sin más ruidos que el de los pasos que se van dejando atrás con respiración acelerada.

Ella luna y él lobo, así es como se quiso que fuese, en cualquier profecía, manuscrito antiguo o cuento centenario anónimo contado.


-Tan imposible y antinatural como poder estar pillado de un astro. -

miércoles, 30 de mayo de 2012

Trescientos sesenta y cinco





Las veces que me caí de la bici o los helados que se me derritieron mientras reía se fueron un día para no volver.

Creía que me debías algo, pero me he dado cuenta de que en realidad me lo debo a mi mismo. Te quise y conté cada lunar que tienes en el cuerpo, como loco que cuenta estrellas.

Se acabaron los días fríos, esas cosas que ocurren por esta época son especiales. No quería dejar pasar la oportunidad ahora que huele distinto y se acerca el verano. Ahora que salimos a la calle porque el sol nos arranca de casa y cuando atardece se queda todo más naranja.

Mil veces pondría excusas para justificar que eres la chica más guapa que pasó por aquí, si al menos pasaras por aquí.


-Y la verdad es que sí, somos geniales, cada uno idealiza la forma de las nubes a su gusto.-