Te veo pasar, caminas sola, todos dicen que nadie te enamora. Luna que arriba asomas, yo abajo espero. Como siempre, como entonces. Tú que siempre observas y no dejas pensar con la claridad que hoy llevas. Mírate, no eres la misma que ayer, dónde estarás mañana si no te quedas. Una guitarra de fondo para unir las olas con la orilla. Volverán a pasar las golondrinas por esta playa sin tu larga melena en la arena. Y después vendrás otra vez a colarte por mi ventana con el viento y tus ojos tristes. Noche tras noche, sin sitio para estar. Da igual que se acabe el mundo, no tengo otro lugar donde ir que no sean tus lunares. De nuevo estaré sentado delante de ti, sin sol ni sombrero, sin sangre ni venas. Por el invierno con los libros a cuesta, por el verano dormido juntos.
Luna que arriba asomas, yo abajo espero, contigo me pierdo, pierdo los estribos y el rumbo de mi cuerpo en el mar cuando sin ti me tumbo.
