Las veces que me caí de la bici o los helados que se me derritieron mientras reía se fueron un día para no volver.
Creía que me debías algo, pero me he dado cuenta de que en realidad me lo debo a mi mismo. Te quise y conté cada lunar que tienes en el cuerpo, como loco que cuenta estrellas.
Se acabaron los días fríos, esas cosas que ocurren por esta época son especiales. No quería dejar pasar la oportunidad ahora que huele distinto y se acerca el verano. Ahora que salimos a la calle porque el sol nos arranca de casa y cuando atardece se queda todo más naranja.
Mil veces pondría excusas para justificar que eres la chica más guapa que pasó por aquí, si al menos pasaras por aquí.
-Y la verdad es que sí, somos geniales, cada uno idealiza la forma de las nubes a su gusto.-