Huelva, 1 de agosto de 1492.
Dos días, cinco horas y quizás unos minutos.
Me embarco en este navío, ya que para mí, vuestro cuerpo me pertenecía, pero no vuestro corazón.
Me voy en busca de mí, para olvidar los besos y aquellas palabras que me regalabas en las tardes de julio en la playa.
Mi alma, mi mente, mi cuerpo... Mi corazón, ahora son cenizas que se las lleva el viento.
Que esta carta os llegue en las mejores de las condiciones.
Me despido con el más sincero beso para alguien que ya no lo quiere.
Hasta siempre.
qué preciosidad
ResponderEliminar:) thanks Clau!
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