Lo cierto es que sí, a él siempre le llamaba la atención de qué manera se pone el sol todos los días.
Hoy no iba a ser distinto, allí estaba:
Sombrero, collares, camiseta negra, anillo, vaqueros, botas, tatuajes... Y el corazón... Bueno el corazón no sabe dónde quedó desde aquella vez que lo perdió a manos del amor.
Se sentía encarcelado, aislado de todo.
Siempre espera a que el sol se vaya para caminar de nuevo desde la playa hasta el faro.
Lo cierto es que no, a ella nunca le llamaba la atención de qué manera se pone el sol todos los días.
Hoy no iba a ser distinto, allí estaba:
Vestido blanco, pelo suelto, ojos esmeralda y descalza. En una mano un corazón y en la otra una llave.
Siempre espera a que la luna salga para caminar de nuevo desde el faro hasta la playa.
No hay comentarios:
Publicar un comentario