martes, 23 de agosto de 2016

Trenes




   Como una difícil despedida en la estación, llegamos a este mundo. Una posibilidad tan remota, que no se volverá a cumplir. Una vez será la que estemos aquí. Es mi juego favorito, este en el que el hielo se descongela, las fotografías recuerdan y los ojos hablan solos.

   Me encanta perder el control cuando somos dos, cuando buscamos ser geniales en vez de perfectos. No hablemos de lo que fuimos y dame la mano para ser hoy y mañana. Acompáñame a casa una vez más, sin despedidas. Equivoquémonos para poder levantarnos más fuertes aún. Que la realidad se vuelva un sueño y descansemos todas las noches siendo mejores en lo aprendido. La felicidad es una de las pocas cosas que al compartirla, se multiplica.

   Faltan cuatro minutos, llega pronto. La maleta pesa demasiado, agosto no perdona los grados y mis gafas de sol tapan la verdad. Todos los días pasan trenes, unos suben y otros se bajan, pero sólo ellos saben quién les espera. La grandeza de las personas se encuentra dentro de ellas mismas.









     

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