De beber más que poder tragar están llenas las fronteras al frío, de nuncas los cementerios y las promesas al aire. De plegarias la puerta de la esperanza. De ganas de cambiar están llenos los que no se rinden y a ellos les pertenece el mundo.
Como verdaderamente se disfruta de alguien es viéndolo en libertad. Cómo saborea la dirección hacia donde le dicen sus pasos, cómo traga cada sorbo que le da el viento. Siempre echa más de menos el que se queda, que el que se va. Eres agua salada, eres arena en los zapatos, eres azul en el cielo, eres naranja en la tarde, eres de otro camino y has tropezado en el mío.
El tiempo es el único amante que sale a pasear para nunca más volver. El día que llegue, al fin, decidirá cuál será el próximo destino. Esta noche camina hacia la luna, contento porque cada día le queda un poco menos.

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