Pienso que la vida es un teatro donde el escenario es infinito y el guión está algo improvisado. Los telones sólo se cierran de noche si uno lo elige, los demás personajes escogen su papel en tu obra y deciden qué harán por ayudarte y hasta dónde llegarán con su último aliento. Cada foco es un sol en busca de lunas que por el suelo se arrastran. No tienes demasiado tiempo para ensayar, ya que se irán los que más quieres, se quedarán los que peor se porten y perderás tiempo en pensarlo. No habrá buenos ni malos, sólo personas con ideales. En los momentos que nos paremos a descansar nos dirán que no podemos, pues el público espera. En el final... Unos llorarán, otros nos aplaudirán, incluso habrá quien no venga a verte actuar, pero pasado el tiempo, todos nos habremos ido por la misma puerta a casa.
Aunque, a pesar de todo, un sitio para poder disfrutar de los sentidos que nos han prestado y para querer a quien nos haga perder el común.

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